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Terapia Humanista

En la terapia humanista se confía plenamente en las habilidades y recursos internos de las personas que acuden a consulta para avanzar hacia su propia salud y bienestar.

Gran parte del trabajo consiste en hacer aflorar a la conciencia dichos recursos. El terapeuta contempla el momento presente que vive la persona y se trabaja únicamente en aquello la persona que el cliente se ve preparado para tratar, respetando el ritmo de cada proceso y las necesidades individuales, pues no todos somos.

Sirve en casos como:

Problemas personales: adicción a las drogas, alcohol, abuso o intolerancia a la comida, traumas, depresión, sexualidad, abandono...

Problemas relacionales: relaciones familiares, de pareja, duelos, pérdidas, timidez, inseguridad, fobia a hablar en público, re-educación en habilidades sociales...

Problemas laborales: desorientación laboral, estrés, ansiedad, frustración, toma de decisiones, trabajo en equipo...

Crecimiento personal: autonomía, necesidades personales, autoestima, calidad de vida, inquietudes...